sábado, 20 de enero de 2018

GUARA SABAYÉS-SANTA EULALIA DE LA PEÑA-BELSUÉ

Antonio Rapún (Sabiñánigo)     Santa Eulália de la Peña (Santolariéta)


Después de tomar un café en la cafetería de la estación, Jesús Vallés y yo, partimos con nuestro viejo Opel Kadett  rumbo a Sabayés, donde queríamos iniciar una ruta de senderismo que ya intuíamos exigente y, efectivamente, no nos equivocamos. A las 8 de la mañana, con mucho frío, iniciábamos la andada. A buen ritmo, para entrar en calor, nos dirigimos hacia Santolarieta en donde una persona holandesa nos dio, muy amablemente, las pautas para seguir la senda. Unos 30 minutos después llegábamos al mirador del Salto de Roldán. La vista es espectacular y pudimos contemplar la gran verticalidad de las paredes que conforman ese salto en pleno río Flumen. Tras haber disfrutado del magnífico paisaje seguimos la pista paralela al río y poco a poco nos fuimos introduciendo en un bosque donde se nos ocultó el sol. Anduvimos mucho tiempo a través de esta heladora sombra a la que había que añadir el frío que también despedía el río. En estas condiciones llegamos al Dolmen de Belsúé y en el que vale la pena parar unos minutos para verlo.


Dolmen

La continuación del camino es más o menos llano y nos condujo hasta los Acantilados de Cienfuens, unas paredes verticales dignas de contemplar, y poco a poco llegamos hasta la presa de Cienfuens que está totalmente vacía. Parece ser que el embalse de Montearagón es el reponsable de esta decisión según nos contó un paisano de Belsué. En esta zona el camino prosigue a través de muchos y gélidos túneles excavados en la roca. Así, con temple y frío, llegamos al embalse de Belsué en el que sí hay agua. Lo vamos recorriendo por la senda que lo rodea y tras un buen tramo llegamos a Belsué. Aquí es donde encontramos a la persona citada antes y que nos explicó muchas cosas de esta tierra. También aquí decidimos almorzar pues eran las 12,30 h y no habíamos hecho ni una sola parada. Y 4,5 horas seguidas andando nos hacían acreedores de un refrigerio. Esto nos llevó 30 minutos exactos. A las 13 h nos pusimos en ruta de nuevo para ir regresando a Sabayés.
Cienfuens


Embalse de Cienfuens (vacío)

Embalse de Belsué

Belsué, en lo alto.

La vuelta la hicimos a buen ritmo pero hay que superar unas cuestas inmisericordes. Tras llegar a un collado tuvimos que rodear un barranco y eso nos llevó bastante tiempo pero íbamos rápidos. Y por fín divisamos ya el último collado al que teníamos que llegar : el collado de Tiacuto. Pero había que alcanzarlo, de nuevo, mediante subidas muy largas y sostenidas. Cuando lo coronamos, y tras beber un poco de agua, enfilamos la bajada hacia Sabayés. El piso estaba deslizante y había que ir con cuidado. A las 4 de la tarde en punto estábamos ya en nuestro coche. Ha sido una andada de 8 horas de duración y de 30 kms de distancia. Desnivel acumulado de 900 metros. Una excursión bastante dura pero muy gratificante por los paisajes tan hermosos y tan especiales que tiene la Sierra de Guara. Sin duda, un lugar excelente para el senderismo.


De vuelta, cerca de Sabayés
11 de enero 2018



lunes, 15 de enero de 2018

MAITE RAVIER Y PIERRE MINVILLE NOS HAN DEJADO

Maite Ravier falleció el pasado otoño en Burdeos (Francia) donde residía con su esposo Pierre Ravier. Era una señora bondadosa y hospitalaria, siempre generosa con los montañeros. Nunca olvidaré que nos invitó a una estupenda comida a base de ostras en el transcurso de una visita que mi esposa y yo les hicimos, aprovechando que mi hija Violeta estaba de Erasmus en Burdeos. La velada se prolongó y al anochecer, un grupo de jóvenes amigos de mi hija fuimos conducidos por Pierre a tomar unas copitas. Maite disfrutaba viendo feliz a su esposo, el gran escalador, rodeado de gente joven, sintiéndose él mismo uno más. Ahora debes ser fuerte querido amigo. Maite se fue y te deja el recuerdo de la adorable muchachita a la que te declaraste mientras escalabas la Arista de los Tres Consejeros al Pic Neouvielle.






PIERRE MINVIELLE, PRIMER EXPLORADOR DE LA SIERRA DE GUARA

A principios de año nos dejó Pierre Minvielle, el alpinista francés primer explorador de las gargantas y soledades de la Sierra de Guara. Pierre Minvielle recorrió los primeros barrancos de Huesca y puso en valor las sendas abandonadas del Prepirineo. Sus libros motivaron un gran interés entre los excursionistas franceses y muchos de ellos se instalaron a vivir en los pueblos abandonados de Guara, reviviendo de las ruinas y generando una estable economía de turismo sostenible que se consolidó con la declaración del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara. Pierre y yo nos hicimos amigos con ocasión del Encuentro Pirineísta Hispano-Francés celebrado en Boltaña (2013) donde Pierre Minvielle expresó su desacuerdo, acompañado de Jean y Pierre Ravier, con la proliferación de los equipamientos con anclajes parabolt.



RAQUETADA EN ORDESA. MAGNÍFICOS ESPESORES!


Nuestro amigo Edu Viñuales ha sido recientemente papá (por segunda vez) y se ha tomado un respiro de Naturaleza en el Parque Nacional de Ordesa disfrutando de una buena raquetada. Según Edu, en la pradera de Ordesa hay 50 centímetros de espesor de nieve. ¡Fantástico!

miércoles, 10 de enero de 2018

MONCAYO 2.315 m. POZO SAN MIGUEL Y LOMA NORTE. RECORDANDO LA TRAGEDIA DE 1986

Fiel a mi cita navideña con el Moncayo hemos subido desde la Fuente del Sacristán (1.130 m) por el Santuario y el Circo de San Miguel en poco más de 3 horas para casi 1.200 metros de desnivel. La niebla era total y la visibilidad prácticamente nula. Un sorprendéntemente cálido viento del sur-oeste azotaba la montaña esta vez devorando literalmente la nieve, que ya escasea en las lomas y partes rocosas de la vertiente norte. No sé cómo estará la sur.

Martin (19) y su padre Manuel (52) son de Valencia. Celebramos mi cumpleaños, 4 de enero de 2018, me caen 62 añitos. ¡Joder qué mayor soy!

RELATO DE MANUEL MOLINER (VALENCIA)

ASCENSION AL MONCAYO – 03-01-18 
Fuente del Sacristán – Santuario - Corredor Pozo de San Miguel- Moncayo – Loma hacia el Nordeste – Senda Collado Castilla al Santuario – Fuente de Sacristán 

Ante la mala previsión meteorológica y poca visibilidad en el Pirineo, decidimos acudir al Moncayo al ofrecer más garantías de tener buen día montañero y realizar una ascensión por uno de los corredores de nieve hasta su cima, es la montaña más alta del Sistema Ibérico con sus 2314 m. Encontramos, rebollo o roble melojo (Quercus pyrenaica) y hayas (Fagus sylvatica), pinos silvestres (Pinus sylvestris), pino negro (Pinus uncinata) y, en altura, prados de sabina rastrera (Juniperus sabina) y matorral de piornal (Cytisus oromediterraneus), lo único verde destacable en invierno en el hayedo, el lustroso acebo. 
Haciendo noche en la comarca, salimos en vehículo a las 06h30 llegando a la Fuente de Sacristan (1250 m) a las 07h05. 
Comenzamos a andar Jesús, Martín y yo, Manuel, a las 07h20, vamos por el sendero que ataja la pista que conduce al Santuario. Son las 08h20, 1h desde el inicio. Notamos a esas horas ya un viento importante, agravado su sonido por el movimiento de las copas de los árboles. 
A partir de ahí, siguiendo el ascenso y por la zona arbolada, se comienzan a ver signos evidentes de que la nieve caída no hace muchos días, se está deshaciendo rápidamente por la influencia de los vientos cálidos dominantes estos últimos días. Incluso al terminar la zona arbolada y comenzar el circo glaciar de San Miguel, sigue sin apenas haber nieve, salvo aisladas manchas. 
En la cota 1800, comienza la niebla (la previsión indicaba una apertura de claros conforme avanzaba la mañana, no acertó) y no la abandonaremos ya hasta la vuelta a esta cota. 
Llegamos al inicio del corredor, un poco antes aprovechamos un canal de nieve para ponernos los crampones. La nieve se encuentra en su punto, amistosa, hay huellas de pasos, antes de terminar el corredor, máximo 45º, nos desviamos un poco a la izquierda al comprobar que hay mas cantidad de nieve que en la vía normal, por lo que llegamos a su final, a falta de 400 mts lineales de la cumbre que realizamos por la suave y ventosa loma de su cresta a 2314 mts. son las 10,45 (3h15 desde el inicio), hemos ascendido casi 1100 m. Sensación térmica unos -5º. 
Nos hacemos las mínimas fotos ante la poca visibilidad gracias a la ayuda de dos montañeros que aparecieron de entre la niebla. 



Rápidamente descendemos por el lado norte, esperando que hubiera nieve suficiente para tapar las rocas que normalmente hacen de esta opción impracticable y/o incómoda. Al poco de bajar nos quitamos los crampones por la falta de la ansiada nieve y comienza una odisea. En el entorno, conjugamos a los bloques de rocas y la baja vegetación que habitualmente hay, la niebla (todo húmedo) y el hielo. Con muchísima precaución y con la seguridad que alguna caída te iba a tocar; no perdimos la concentración, 400 m. de descenso que no deseo a nadie, al llegar a la cota 1900 nos desplazamos hacia el nordeste. Llegamos los tres sin apenas rasguños a una senda que nos pareció una autopista al verla y pagando el peaje que hubiera hecho falta si así fuera, senda que procede del Collado de Castilla y que nos llevó junto al Santuario, continuando ya por la ruta de inicio hasta llegar a la fuente donde teníamos el vehículo. Son las 13h35 (06h15' desde el inicio). 
Calificado por muy dificil por el descenso por la zona rocosa, sin buen paquete de nieve, desistir. Por lo demás un ascenso con dos piolets y crampones, Gps imprescindible por la niebla.



LOMA NORTE. RECORDANDO LA TRAGEDIA DE 1986
Descendemos por la loma norte, a ciegas en la niebla, y resulta que, putada, está con muy poca nieve y las rocas están parcialmente cubiertas de hielo y los líquenes humedecidos son igual de resbalosos. Muy pronto hemos de quitarnos los crampones, para no estropearlos con tanto bloque. Un montañero se cayó aquí y se fracturó el fémur muriendo congelado en 1986. Su compañero que intentó ayudarlo murió de agotamiento y congelación también. Fue encontrado más abajo,  a 50 metros de la carretera, descalzo y desprovisto de sus pantalones. Estos pensamientos me vienen a la cabeza mientras descendemos lentamente, con suma precaución, por la ladera de cuarcitas verdosas por los líquenes resbaladizos y nieve y hielo un poco por todas partes, rendijas, rellanos, bloques y pedregales. Invertimos casi dos horas para descender 500 metros hasta que aparecen los pinos y la Senda del Haya Seca, ruta que conozco bien y por la que rápidamente perdemos altura hasta conectar con el camino principal y la Fuente del Sacristán. Han sido en total 7 horas entre subir y bajar.

viernes, 5 de enero de 2018

MONTE GÜÉ 1.600 m. RAQUETADA Y BAÑO NAVIDEÑO


27 de diciembre de 2017. Para ir despidiendo el año subimos al familiar monte Güé, de 1.600 m, andando desde Sabiñánigo (800 m). Serán casi cuatro horas, la última con raquetas. Nos acompañan nuestros perros Vali y Chucky. Nieva con fuerza y sin visibilidad.  Chucky, mi perrita va lenta y está gordota, tripona. Huyyy, esto me huele a preñez, ja, ja... quién es el padre, Chucky, ja, ja! Raúl se sonríe...

La subida no tiene pérdida, por la divisoria de los valles del Gállego, al este y el Aurin al oeste. Chucky va cada vez más despacio pero llegaremos a la cima en lo más crudo de la tormenta "Bruno", alerta naranja, ja, ja! Ahora hay que bajar, la huella de las raquetas se ha borrado pero los perritos encuentran la ruta correcta entre los pinos del bosque. Volver nos lleva tres horas más. Nos tomaremos un vermút, eh!

Tres días más tarde regreso a Güé con mi cuñado y sin perros. Resulta que Chucky, sorpresa, ha parido, ja, ja, la cacho perra, que callado se lo tenía... y quien ostias será el padre!


Ha llovido y se ha fundido mucha nieve, subimos sin poner las raquetas. Tres horas desde Sabiñánigo, Javi y yo.




Collarada bien cargadito de nieve fresca.




Nos bañamos en el Aurin. Fría de cojones, ja, ja, hoy es Nochevieja!


He encontrado una balsa, cubre suficiente. Feliz 2018, amiguitos. Ahora veremos como va la perra y sus cachorritos, ja, ja, qué cacho perra está hecha esta Chucky, ja, ja!




DESDE AUSTRIA. EL TALADRO CON HUMOR

La revista del club alpino de Innsbruck, al que pertenezco, ironiza con los taladradores-desbrozadores de paredes, y eso que en Austria hay mucha roca para escalar, y también para que aniden las aves. El país alpino emprendió desde hace varios años un decidido y costoso plan de recuperación de las aves rapaces extinguidas como el buitre quebrantahuesos y otras en peligro de extinción como el águila real.


Artística viñeta representando a dos "equipadores" instalando una pared. 2018 debería ser el año europeo de las rocas y farallones en estado natural, libres de ferralla y parabolts...