sábado, 5 de agosto de 2017

PEÑA BLANCA-SABOCOS-TENDEÑERA. CRESTA INTEGRAL

 Antonio Megía (Sabiñánigo)


El 14 de julio de 2017 partimos Alberto Sierra y yo, Antonio Megia, para afrontar la cresta integral de la Sierra Tendeñera, desde Santa Elena hasta Bujaruelo. A las 6,30 h iniciamos la subida por el fuerte y a la altura de la Aguja de Lasieso nos desviamos al norte. El bosque es tupido pero la vertiente es más fresca. Iremos intentando seguir siempre el filo de la cresta excepto si nos topamos con muros infranqueables. Comienzan los resaltes (III) y decidimos encordarnos y sacar los hierros para superar un muro de 5 metros en IVº. Seguimos por la cresta y destrepamos hasta un  collado. La muralla es franca y llegamos al murallón de la Corona, con sus extraplomos. Por la izquierda encontramos una canal con un bloque empotrado que se pasa por debajo (III) y nos permite alcanzar la cima de Fajalata. Su pared norte es imponente pero la esquivamos caminando por la derecha. Así llegamos a la cima de Peña Blanca, tras 1.500 metros de desnivel. Comemos, bebemos y reposamos y enfilamos la fácil y divertida cresta, casi horizontal y con escarpados abismos que nos lleva hasta el pico de Sabocos 2.757 m. Son las 14 h.


CRESTA DE LA REFOYA
Aquí se nos complica todo pues en lugar de bordear, caminando por el rellano, la afilada y vertiginosa cresta, nos empeñamos en seguir el filo integral, cabalgando sobre el abismo y superando una profunda brecha infernal con unos "patios" terroríficos. Rapelamos para poder posarnos en una repisa miserable de tierra y piedras muy fragmentadas con un importante desnivel vertical al sur y una canal descompuesta al norte que nos conduce a un nevero con  rimaya diabolica, profunda e intimidante. Nuestras referencias coinciden poco con el terreno que afrontamos y no hallamos los pasos descritos, teniendo que explorar varias opciones subiendo una canal de IV desde el que hacemos un rapel volado de no retorno que nos deposita en mitad de ninguna parte. Volveremos a destrepar retrocediendo y seguimos buscando mientras el tiempo corre y nuestra moral y nuestras fuerzas se agotan. Rapelamos al sur de un pitón que clavamos y aterrizamos en la Refoya donde encontraremos agua y un emplazamiento donde vivaquear. Son las 21,30 h. Toda una tarde para solo un corto tramo de la larga travesía de la Sierra Tendeñera.






CRESTA DE LOS DIAPLES, LO MÁS TREMENDO DE TODA LA RUTA. 2º DÍA
Tras dormir unas 6 horas nos levantamos algo cansados y ganamos el Collado de las Peñas para emprender la esplendida y amistosa cara norte (IVº, dos clavos) y una vez en la cima del Mallo Las Peñas atacamos sin dilación la respetada, temida y aérea Cresta de los Diaples. Avanzamos encordados, con precaución y a buen ritmo. Repisas estrechas sobre el abismo de 200 metros, filos de espanto, rapel vertiginoso y una potente fisura de Vº. Despues ya con el corazón henchido nos plantamos en la cima de Peña Forato. ¡Ha sido de lo más impresionante!




CRESTA DE LA RIPERA Y TENDEÑERA
Larguísima y no relajada cresta con un resalte de V asegurado por un clavo. El resto es un IIIº aéreo y ya con velocidad alcanzamos la cima del pico de la Ripera o Mallo Las Blancas. Son las 14 h y paramos a comer y descansar para continuar, caminando, hasta la cima del vecino Tendeñera, el punto más elevado de nuestra travesía. Desde aquí observamos con detenimiento la kilométrica, afilada e inexplorada Cresta del Año.  Aprovechamos un nevero para obtener agua con el hornillo y nos atiborrarnos bien hasta hidratarnos.

INTENTO  CRESTA OESTE DE PEÑA OTAL. DESCENSO A BUJARUELO
Emprendemos una fina cresta pero más adelante ya no se ve nada clara la continuación.Bordeamos al norte inmensas moles de roca hasta toparnos con una gigantesca estructura calcárea que nos echa para atrás. Una placa diedro evidente podría tener continuación, en 30 metros nos dejaría en un colladete y luego nos enfrentaríamos a paredes compactas inevitables y nada fáciles de superar, todavía a mitad de la mole calcárea. Seguímos bordeando por pedreras, hay una canal que tal vez nos permitiría ganar de nuevo el filo de la cresta...



Pero ya son las cinco de la tarde pasadas. Alberto con serenidad sopesa un vivac en medio de la cresta mientras abajo, el barranco de Otal nos invita a bajar. Tomamos la decisión: abandonamos la cresta por esta vez. Y conforme avanzamos hacia el este nos percatamos de los afilados gendarmes y su tremenda complejidad. ¿De verdad alguien ha recorrido esta Cresta del Año? 
Jesús, autor de la guía "Sabocos-Comachibosa" no conoce a nadie que lo haya hecho.
Ganamos el collado de Otal con el Pico Sin Nombre y descendemos con rapidez los 1.100 metros de desnivel hasta el camping Valle de Bujaruelo. Estamos extasiados, y muy cansados. Ha sido una experiencia maravillosa. Un viejo y hermoso sueño. Realizado en compañía de Alberto Sierra, un gran montañero, un gran amigo.

Antonio Megía. 

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